27/3/06

Las ciudades pequeñas

Si ya lo decía mi tía-abuela. El pueblo más chico como Madrid !

Y es que, a pesar de las ventajas (que las tiene) vivir en pequeñas ciudades, es, las más de las veces, un inconveniente.
Dejando a un lado la apatía del personal, su cerrazón, sus provincialismos ... el problema es que no tienes a quién recurrir cuando los necesitas.
La Protectora de mi ciudad (a pesar de lo que quiero y admiro a muchos de sus voluntarios) es como el que tiene tos. No recuerdo, ni una sola vez, desde que existe que haya solicitado su ayuda y hayan podido prestármela. Tampoco te ofrecen actuaciones alternativas, ni acuden en tu auxilio, no ya como miembros de protectora, sino como simples particulares.
El pasado año les llamé, pues habían abandonado una perra de caza en la urbanización donde vivo. Estaba infectada de enormes tumores en las mamas, y dudo si tendría cachorros por algún lado. Yo la proveía de agua y comida, pero era treméndamente huidiza, incapaz de coger para una persona sola. Había gestionado una casa para ella... el caso es que mientras se planteaban si me ayudaban o no, la pegaron un tiro.

El sábado acudí a ellos de nuevo. Unos galgueros habían abandonado / perdido un precioso y joven galgo. Más de lo mismo. No pueden acudir.
Creo que esta Protectora recibe subvención por parte del Ayuntamiento de la ciudad y no puede actuar fuera del municipio.
¿que se hace entonces? La Polícia Municipal no es la mejor solución. Hay que buscarse uno mismo las mañas, pero algunas veces las cosas hay que hacerlas en el momento, o dentro de un rato será tarde...
El galguito ayer no apareció. Seguiré buscando en los próximos días.

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